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El acné es una afección cutánea frecuente que se produce cuando se obstruyen los folículos pilosos situados bajo la piel. El sebo -una grasa que evita que la piel se seque- y las células muertas de la piel obstruyen los poros, provocando brotes de lesiones denominadas comúnmente granos o espinillas. Las erupciones suelen aparecer en la cara, pero también pueden aparecer en la espalda, el pecho y los hombros.
En el acné, el vello, el sebo y los queratinocitos de los poros se adhieren entre sí. Esto impide que los queratinocitos se desprendan y que el sebo llegue a la superficie de la piel. La mezcla de grasa y células permite que las bacterias que normalmente viven en la piel crezcan en los folículos obstruidos y provoquen inflamación. Si la pared del folículo obstruido se rompe, las bacterias, las células cutáneas y el sebo penetran en la piel circundante y provocan lesiones o granos.
Para la mayoría de la gente, el acné desaparece al llegar a la treintena, pero algunas personas de cuarenta y cincuenta años siguen teniendo este problema cutáneo.

