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El ciclo de crecimiento del vello describe las distintas fases por las que pasa cada vello individual de la piel humana, desde su crecimiento hasta su caída. Este ciclo es un proceso continuo que puede dividirse en tres fases principales: Fase anágena, fase catágena y fase telógena.
Durante la fase anágena, también conocida como fase de crecimiento, se crean nuevos pelos en los folículos pilosos y los pelos existentes crecen activamente. Esta fase puede durar varios años, y su duración determina en gran medida la longitud máxima de pelo que puede alcanzar un individuo.
Tras la fase anágena, el pelo entra en la fase catágena, una fase de transición que dura unas semanas. Durante este tiempo, el crecimiento del vello se detiene y el folículo piloso se retrae y se prepara para desprenderse del vello.
La última fase es la fase telógena, que se conoce como fase de reposo. Durante este tiempo, el pelo permanece en su folículo sin crecer y acaba cayendo, a menudo provocado por el crecimiento de un nuevo pelo en la fase anágena. La fase telógena puede durar entre tres y cuatro meses.
El ciclo de crecimiento del pelo es un proceso dinámico en el que influyen diversos factores, como la genética, las hormonas y la edad. Garantiza la renovación del cabello y permite al organismo reaccionar a los cambios del entorno o del estado de salud. A pesar de la capacidad del ciclo de crecimiento del cabello para renovarse, diversas condiciones, como los cambios hormonales, las deficiencias nutricionales o las enfermedades, pueden alterar este ciclo y provocar la caída del cabello u otros problemas capilares.

