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El córtex es la parte media del tallo piloso y desempeña un papel fundamental en las propiedades físicas del cabello, como el grosor, el color y la textura. Se encuentra entre la capa externa del pelo, la cutícula, y en algunos tipos de pelo un núcleo interno, la médula. El córtex está formado principalmente por largas cadenas de proteínas queratínicas unidas por puentes de azufre. Esta estructura proteica confiere al cabello elasticidad y fuerza.
La cutícula es la capa externa del tallo piloso y está formada por escamas planas y superpuestas que protegen el pelo de los daños y le dan brillo. La integridad de la cutícula es crucial para la salud del cabello, ya que los daños en esta capa pueden provocar sequedad, rotura y un aspecto apagado.
La melanina, el pigmento responsable del color del pelo (y de la piel), también se encuentra en la corteza. Hay dos tipos principales de melanina: la eumelanina, que proporciona pigmentos de color marrón a negro, y la feomelanina, que proporciona pigmentos rojos y amarillos. La mezcla específica y la concentración de estos pigmentos determinan el color natural del pelo.
La médula, aunque no está presente en todos los tipos de pelo, es la parte más interna del tallo piloso y consiste en una disposición laxa de células y bolsas de aire. Su función no se conoce del todo, pero puede desempeñar un papel en el aislamiento térmico.
Juntos, estos componentes forman la estructura del pelo y determinan sus propiedades físicas. El córtex, con su rica estructura de queratina y su contenido en melanina, es responsable de propiedades clave como la fuerza, la elasticidad y el color del pelo. La cutícula protege estas capas internas y contribuye al aspecto general del pelo, mientras que la médula desempeña un papel adicional, aunque menos conocido.
