Tiempo estimado de lectura: 2 minutos
La fototermólisis es un principio utilizado en medicina dermatológica y estética para tratar diversos problemas de la piel, incluida la depilación. Se basa en la aplicación de energía lumínica, típicamente mediante depilación láser o fuentes de luz pulsada intensa (IPL), que se dirige específicamente a ciertos cromóforos en la piel, como la melanina en los folículos pilosos.
El principio de la fototermólisis utiliza la absorción de energía luminosa por la melanina, el pigmento natural que da color a la piel y al pelo. Cuando la energía luminosa se dirige a la piel, la melanina del folículo piloso absorbe esta energía y la convierte en calor. Este desarrollo del calor provoca la destrucción de la estructura del folículo piloso, lo que ralentiza o impide permanentemente el crecimiento del vello. La eficacia de este método depende de la concentración de melanina en el vello, por lo que el tratamiento suele tener más éxito con vello oscuro sobre piel clara.
El uso de la fototermólisis no se limita a la depilación. También se utiliza para tratar alteraciones cutáneas como manchas de pigmentación, pequeños vasos sanguíneos, manchas de la edad y para el rejuvenecimiento de la piel. La aplicación dirigida permite dejar intacto el tejido circundante mientras se trata eficazmente el tejido diana deseado.
Un factor clave para el éxito del tratamiento es tener en cuenta las fases de crecimiento del vello, ya que la fototermólisis es más eficaz cuando el vello está en fase anágena (fase de crecimiento activo). Como no todos los pelos están en esta fase al mismo tiempo, suelen ser necesarias varias sesiones de tratamiento para conseguir una reducción del vello a largo plazo.
En resumen, la fototermólisis es una técnica avanzada que permite la destrucción selectiva de estructuras diana, como los folículos pilosos, mediante la aplicación precisa de energía luminosa, lo que la convierte en un método popular para la depilación permanente y otros tratamientos dermatológicos.
