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El «tallo del pelo» se refiere a la parte visible del pelo que sobresale de la piel. Está formado por tejido muerto producido por las células vivas de los folículos pilosos de la dermis (la segunda capa de la piel). El tallo piloso consta de tres capas principales:
La cutícula es la capa más externa del tallo piloso, formada por escamas superpuestas que protegen el pelo y le dan brillo. La cutícula protege la zona interna del pelo de los daños externos causados por las influencias medioambientales y el estrés mecánico, como el cepillado y el peinado.
El córtex (corteza del cabello) es la capa media y más gruesa del tallo piloso, que está formada por largas fibras de queratina y es responsable de la fuerza, la elasticidad y el color del cabello. Las propiedades físicas y químicas del córtex determinan en gran medida la textura y la calidad del cabello.
La médula es la capa más interna que se encuentra en algunos tipos de pelo y no siempre es continua. La médula está formada por una serie de células poco compactas y bolsas de aire, y desempeña un papel menos importante en la resistencia física del pelo.
Juntas, estas capas forman el tallo piloso, que sale continuamente del cuero cabelludo a medida que crece el pelo. La estructura y la salud del tallo piloso son decisivas para el aspecto y la textura del cabello. Los daños en el tallo piloso, como las puntas abiertas o la rotura, afectan al aspecto externo del cabello y pueden estar causados por diversos factores, como los tratamientos químicos, el peinado con calor y el estrés mecánico.
