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Los tipos de pelo se determinan en función de sus propiedades características, en las que influyen la forma y la estructura de los folículos pilosos. El pelo liso, conocido como tipo 1, se produce cuando el folículo piloso es redondo, lo que hace que el pelo parezca liso y a menudo graso. El pelo ondulado, o Tipo 2, está formado por folículos ligeramente ovalados que crean una textura suave y ondulada, entre lisa y rizada, y a veces propensa al encrespamiento.
El pelo rizado, denominado tipo 3, es producto de un folículo aún más ovalado que produce rizos claramente definidos que pueden ir desde tirabuzones sueltos a sacacorchos apretados. El último tipo de pelo, el encrespado o tipo 4, es el producto de folículos extremadamente ovalados o casi planos que producen una estructura de rizos muy apretada, a menudo en zigzag, que requiere cuidados especialmente intensivos para retener la humedad y evitar que se rompa.
Estas diferentes estructuras capilares requieren rutinas de cuidado personalizadas, ya que difieren en su tendencia a la sequedad, la grasa y la sensibilidad a las influencias ambientales. Conocer tu propio tipo de cabello no sólo te ayuda a elegir los productos adecuados, sino también a desarrollar una rutina de cuidado eficaz que fomente la belleza y la salud naturales de tu cabello.
