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Los pelos de las cejas son pelos corporales específicos que crecen en los arcos de las cejas, las líneas ligeramente elevadas sobre las cuencas de los ojos, en la parte frontal del cráneo. Estos pelos están anclados en folículos pilosos, pequeñas estructuras en forma de bolsa en la piel que permiten el crecimiento del pelo. Cada folículo piloso produce un único pelo que crece por división celular en la raíz del pelo. Los folículos pilosos de las cejas están programados para producir pelo de una longitud específica, por lo que el pelo de las cejas es más corto que el del cuero cabelludo.
El color del vello de las cejas viene determinado por la melanina, un pigmento que también influye en el color de la piel y del vello de la cabeza. Hay dos tipos de melanina: la eumelanina (de marrón oscuro a negro) y la feomelanina (de rojo a amarillo). La cantidad y el tipo de melanina de los pelos de las cejas determinan su color exacto. Las personas con pelo y piel más oscuros suelen tener más eumelanina, mientras que las personas con pelo y piel más claros tienen más feomelanina.
Además de su papel en la comunicación humana y la expresión de emociones mediante diversos movimientos y posturas, los pelos de las cejas también proporcionan protección física a los ojos. Ayudan a drenar el sudor, el agua y pequeños cuerpos extraños, como el polvo, que de otro modo podrían entrar en los ojos. Esta función protectora es especialmente importante, ya que protege los ojos de posibles irritaciones e infecciones.
La densidad, la forma y el grosor del vello de las cejas pueden variar mucho y se caracterizan por una combinación de factores genéticos e influencias externas, como la edad, los niveles hormonales y el aseo personal. Algunas personas deciden depilarse las cejas, colorearlas o darles otra forma por motivos estéticos para cambiar su aspecto.

