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La alopecia cicatricial, también conocida como alopecia cicatricial, es una forma de caída del cabello en la que los folículos pilosos se dañan irreparablemente y son sustituidos por tejido cicatricial, lo que hace imposible que vuelva a crecer pelo. Esto difiere de otras formas de caída del cabello, en las que el pelo puede volver a crecer.
Las causas de la alopecia cicatricial son variadas e incluyen afecciones inflamatorias de la piel como el liquen planopilar y el lupus eritematoso discoide, infecciones que afectan a los folículos pilosos, traumatismos físicos como quemaduras u otras lesiones, y determinados tratamientos médicos como la radioterapia. Los síntomas varían, pero pueden incluir enrojecimiento, hinchazón, dolor o sensación de quemazón en el cuero cabelludo, así como pústulas o ampollas.
La caída del cabello suele producirse en zonas claramente definidas y el tejido cicatricial a veces puede ser visible. El diagnóstico se basa en un examen del cuero cabelludo y a menudo se apoya en una biopsia cutánea para confirmar la cicatrización y determinar la causa subyacente. El tratamiento tiene como objetivo reducir la inflamación, detener la caída del cabello y evitar cicatrices adicionales, y puede implicar medicación antiinflamatoria, terapias inmunomoduladoras o cirugía.
También pueden plantearse soluciones cosméticas, como el reemplazo capilar o los trasplantes de pelo, para mejorar el aspecto. Es crucial buscar ayuda médica precoz ante los primeros signos de alopecia cicatricial para minimizar la pérdida de cabello y ralentizar la propagación de las cicatrices.
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