Un salón de belleza profesional se reconoce por sus estrictas normas de higiene: La cabina debe estar limpia y estéril, sin productos almacenados ni polvo. Son obligatorias las sábanas desechables, los guantes desechables y el equipo desinfectado con regularidad. El personal no lleva ropa de diario, sino uniformes limpios. Aunque estas normas deberían ser evidentes, muchos estudios no las cumplen por razones de coste.























































